36.000b

Mi propuesta

Realizar una escultura en forma de caja construida con panel yeso (pladur),  de 180 cm. De alto y 60 cm. de profundidad, unas medidas que correspondían a la escala humana, de color blanco tanto en el interior como en el exterior.

En el interior de la caja realicé una retícula. En la intersección de cada centímetro, realizaba un orificio con ayuda de un martillo y un cincel, incomodando a todo el entorno con el martilleo. Luego de ello introducía un fósforo fucsia, de esa manera cubría todo el interior de la estructura; el resultado de ello era una bella y ordenada textura en el interior de la caja. 36.000 es el número de las cerillas utilizadas en este trabajo.

 “Exposición” de los hechos.

 Una vez terminados los trabajos, se expusieron en la galería de la escuela. Era una de mis primeras exposiciones y no pretendía que al finalizar un extenuante y prolongado trabajo terminara en una sala, pero así fue. El evento expositivo en sí, es vacío y no comunicaba una serie de inquietudes que fui tejiendo en el proceso de realización de dicha pieza. Siempre tuve la intención que alguien pudiera intervenir mi trabajo, pues,  se trataba de una pieza tentadora. Y sucedió. Una alumna encendió una cerilla de las 36.000 y fue suficiente para destruir todo mi trabajo. Minutos después, me dirigí al lugar de los hechos para pedir explicaciones y responsabilidades a la persona que había destruido mi trabajo. Posteriormente puse la queja ante la institución, la Escuela de arte, ya que había sido una alumna de cuarto año quien quemo mi escultura. Por lo tanto consideraba que era la escuela quien debía tomar medidas para que un incidente como este no se volviera a repetir.

36.000

Denuncia.

En ese momento consideraba que existía una responsabilidad ética por parte de la Escuela. Al observar el vacío de responsabilidades decidí recurrir como ciudadana a la ley. Me dirigí a la fiscalía y puse una denuncia por el delito recogido dentro del código penal colombiano como “DAÑO EN BIEN AJENO”, que se incluía en la legislación aplicable en este momento de la siguiente manera:

 Jacquie_Ordoñez_Work_proceso36.000

Jacquie_Ordoñez_Dossier44

Texto original de la Ley 599 de 2000:

ARTICULO 265. DAÑO EN BIEN AJENO. El que destruya, inutilice, haga desaparecer o de cualquier otro modo dañe bien ajeno, mueble o inmueble incurrirá en prisión de uno (1) a cinco (5) años y multa de cinco (5) a veinticinco (25) salarios mínimos legales mensuales vigentes, siempre que la conducta no constituya delito sancionado con pena mayor.

La pena será de uno (1) a dos (2) años de prisión y multa hasta de diez (10) salarios mínimos legales mensuales vigentes, cuando el monto del daño no exceda de diez (10) salarios mínimos legales mensuales vigentes.

Si se resarciere el daño ocasionado al ofendido o perjudicado antes de proferirse sentencia de primera o única instancia, habrá lugar al proferimiento de resolución inhibitoria, preclusión de la investigación o cesación de procedimiento.

Finalmente se logró un acuerdo; él consistía en que “yo” como persona ofendida y/o perjudicada, exigía mediante un convenio una acción específica por parte de la persona denunciada;  resarcir  el daño que se me había ocasionado.

Jacquie_Ordoñez_Dossier45

Acuerdo.

Decidí llegar a un acuerdo, pues  nunca estuvo dentro de mis intenciones percibir una compensación económica alguna, este acuerdo consistiría en que la acusada tenía que realizar bajo mis parámetros la escultura que había destruido. Me parecía interesante que ella pudiera pasara por los estadios de reflexión por los yo había pasado durante el largo, monótono y doloroso proceso de realización de esta escultura. Efectivamente, me interesaba lograr reflexiones acerca del arte en sí, sobre la pieza en construcción, sobre los objetivos del arte, y, finalmente sobre el absurdo del arte y la ley.

Una vez reparado el daño. 

Tal como se refleja en el convenio, en el cual explico el procedimiento para la realización específica de la obra y los materiales exactos a utilizar por parte de la demandada. Pues, sólo de ese modo se podrá lograr  la realización de la copia exacta de la pieza.

 Dicha pieza aunque fuese ejecutada por la demandada era de mi propiedad. Una vez entregada ante testigos, me dirigí a horillas del Río Cali. Allí prendí fuego a la segunda escultura mediante una ceremonia junto a compañeros de facultad y amigos.

Contexto.

Los hechos se desarrollaron en entorno a la  Escuela de arte; un lugar donde venimos a construir nuevas formas de ver e intentamos, con  nuestra producción,  crear nuevos conceptos. En síntesis, me interesa que estos mismos conceptos puedan favorecer la construcción de una realidad. Esta realidad, a la que me refiero, deberá ser de algún modo más ética, pues, atenderá las carencias de la sociedad, las que luego serán señaladas a través de nuestro discurso y nuestra producción. La Escuela, por lo tanto, aparecería como objeto de estudio de aquello que sucede en la sociedad en general.

El espacio expositivo, un sitio vacío de paredes blancas.

  • La fiscalía como escenario de la acción, un lugar donde podía realizar libremente mi declaración, y a la vez, manifestar cuáles son mis intenciones como artista; poder definir dónde obtuve las herramientas necesarias para hacer pensar a los agentes implicados en esta obra.
  • El Río Cali es uno de los principales ríos del municipio de Santiago de Cali, lugar que evoca sentimientos entre los ciudadanos de “La Sultana del Valle” y sus visitantes. Él ha sido testigo de la historia de esta ciudad, llamada por sus habitantes como  “La sucursal del cielo”.

Maqueta_expo_proyecto_36000

Conclusiones (inconclusas)

La anécdota de la escultura, para mi era una metáfora de la falta de respeto por el otro en general. La escultura remitía a la imposibilidad de hacer valer, bueno ni siquiera valer, tan sólo respetar una forma de pensamiento y producción del otro.

En el momento en el que empecé a trabajar con la escultura no tenia ningún objetivo más que pensar en arte. Además de ello, me interesaba pasar un tiempo cuestionándome el objetivo de esa pieza en sí y del arte en general. Conforme pasaba el tiempo, durante las jornadas de trabajo autoimpuestas, encontraba que todo era inútil; me refiero a mi escultura y al hecho de tener un objetivo en arte. Poco a poco iba concluyendo que lo que yo hacia era absurdo. Mi trabajo me servía para ver la gran diferencia que existe entre cerilla y cerilla, la importancia que estas adquirían en la suma de las mismas, otorgándole una característica que las hacía cada vez más tentadoras.

 Las 36.000 cerillas dispuestas de una manera ordenada y consecutiva es una gran provocación de la que yo apenas, en un primer momento era consciente, pero dicha provocación cada día me gustaba más. Por lo tanto podía imaginar que cualquier persona se podía ver tentada a encender mi trabajo. También, debo confesar, que le estaba pidiendo mucho a este hecho, pero me entretenía y me ayudaba a pensar qué mueve a la gente en el momento de actuar,  hasta dónde son consientes de lo que hacen y qué consecuencias trae.

Me conforma saber que se ha creado un antecedente*

*Antecedente.    (Del ant. part. act. de anteceder; lat. antecēdens, -entis).

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